Periplo noruego

lunes, 19 de marzo de 2012

¡Bergen y la música!


Esta semana se celebró en Bergen el Borealis Festival de música y arte contemporáneo, con gran cantidad y variedad de actividades que podéis ver en el programa.

Y es que Bergen, además de ser un lugar mágico, es una de las capitales europeas de la Música, que tiene aquí gran protagonismo. Si paseas por el parque del centro, Byparken, puedes ver la estatua del músico Ole Bull cerca de otra estatua de Edvard Grieg, recortadas sus figuras contra el precioso edificio de la Ópera.

En el gran auditorio Grieg Hallen se celebran la mayoría de conciertos. Cuando empezó el primer semestre, nos invitaron a los alumnos de intercambio a escuchar a la Filarmónica de Bergen. Las instalaciones, la acústica y el repertorio que nos ofrecieron nos dejaron a todos boquiabiertos. Si venís a Bergen, echad un vistazo a los conciertos que puede haber en este auditorio.

Si preferís la música black metal o death metal o simplemente rock del bueno, Bergen es vuestra Meca y aquí tendréis que peregrinar. En este CALENDARIO DE CONCIERTOS podéis encontrar toda la información, y hasta planear vuestro viaje en función de los grupos que tocan aquí.

Yo estoy deseando que llegue el verano para deleitarme en el Bergenfest, probablemente uno de los mejores festivales de música que se celebran actualmente en Europa. Del 21 al 24 de junio ya habré terminado mis exámenes y me encantaría poder ir. Estoy ahorrando para permitirme el bono (1100,-) en lugar de la entrada por día (470,-). Más información, aquí.

Por supuesto, hay conciertos a los que sí podré ir, como este (¡entradas conseguidas!) y otros a los que no podré ir porque se me salen del presupuesto, como este otro.

Pero si algo tiene Bergen es música por todas partes. Sólo hay que pararse a escuchar...

domingo, 18 de marzo de 2012

"El tiempo pasa, lo aproveches o no"





Hay luces difíciles de explicar, ni siquiera es posible hacerlo con fotografías.

Cuando te quieres dar cuenta, la luz naranja del otoño que tienes tan presente todavía ya se ha muerto, olvidando los días más cortos y las noches más largas de mi vida. La luz blanca invernal se está retirando ya de las estrechas calles adoquinadas de Bergen. Sale el sol cada vez más a menudo (aunque esta semana no para de llover), y revela todos los colores que estaban agazapados en el invierno. De repente estamos con un pie en abril, en mayo vienen los exámenes y se termina el curso.

Miro el calendario y no me lo creo. Lo odio, lo aborrezco, lo descuelgo de la pared y lo guardo en el cajón.

¿Volver a España en verano, tal y como están las cosas, para matarme buscando un trabajo de camarera y, con suerte, consentir que me exploten por una miseria? Me cansa solo pensarlo. Sobre todo después de ver cómo se trabaja y cómo se vive en este país. El salario mínimo en Noruega son 3000 € por jornada completa. Los puestos cualificados, ni te cuento.

Y encima, leo cosas como este artículo, "Spanjol søker jobb", y "Atrapados en el norte" y me da por reírme... no sé quién es Carmen Pérez-Lanzac, autora de ambos, pero menos sensacionalismo y más documentarse. Que yo no habré estudiado periodismo pero vaya mierda de contraste de información. Sí, Noruega necesita gente para trabajar, sobre todo ingenieros, personal sanitario e investigadores. Gente formada, que si no han tenido la ocasión de aprender noruego (cosa normal), que al menos lleven un buen inglés y aprendan noruego en cuanto pisan este país. Ya no estamos en la época de posguerra, cuando había que levantar Europa y bastaba con que tuvieras dos brazos, dos piernas y buena salud para trabajar.

Soy consciente de que soy una privilegiada por poder estar aquí estudiando y tener unos padres que me apoyan y me mantienen, ya que el Estado no lo hace. Y cada día encuentro más contrastes entre mi país de origen y mi país adoptivo.

Sí, de acuerdo, algún día tendré que volver a "casa". Tengo una familia que me espera, unos amigos que me echan de menos en cada cerveza y en cada canción, un sobrino que pronto aprenderá a hablar y a caminar, y quiero estar allí para ver todas esas cosas. ¿La carrera? Sí, claro, eso también está en la lista, pero hay otras cosas que tiran más.

También tira mucho el querer seguir exprimiendo esta experiencia al máximo.

Hoy ha sido un gran día. Ha mejorado considerablemente después de mi pelea con el calendario, que parecía haber quedado en tablas, como si me dijera: "No me mires si no quieres, pero sigo aquí, y las hojas seguirán pasando". O como dice la madre de una amiga mía:

El tiempo pasa, lo aproveches o no.

He ido a la biblioteca pública de Bergen, donde he impreso quince ejemplares de mi CV. Había que pagar en el mostrador de la biblioteca, y ni siquiera me han contado las fotocopias. Esta gente no sabe lo que es la picardía.

Total, que mi curriculum tampoco es gran cosa. Chica estudiante de veintitantos, con cuatro idiomas, estudia en Bergen pero no sabe noruego, y apenas unos tres trabajos de experiencia en hostelería. Las hay a puñados. Sabía que iba a tener problemas por no hablar noruego, así que tendría que suplir esa carencia con otras cualidades: una gran sonrisa, mirada llena de confianza y seguridad, buenos modales, gracia y salero...

Así que me he recorrido las tiendas intentando no caer en esa actitud fatalista que nos entra a los españoles cuando, en nuestra ciudad natal, vamos echando curriculums. En todas han sido muy simpáticos, salvo en una en que el encargado no quería a alguien que no supiera noruego porque todo su sistema informático estaba en noruego. "Vale, no hablo noruego, pero sí puedo aprender rápidamente a manejar el sistema del ordenador". No le ha servido, así que le he dado las gracias y me he ido.

Finalmente, he encontrado una donde sí estaban buscando a gente para la temporada (que suele ser de mayo a septiembre-octubre). El lunes tengo entrevista.

Así, el primer día buscando.

Chúpate esa, calendario. Aún me quedan unos cuantos atardeceres que no me puedes quitar.



Continúa la música...


sábado, 10 de marzo de 2012

Informe de invierno: Bergen, la ciudad de los paraguas rotos.



Últimamente recibo mensajes del foro Erasmusu de estudiantes que van a venir a estudiar a Bergen, pidiéndome consejos. Yo también los pedí cuando estaba preparando los papeleos, hace un año por estas fechas, y seguro que le di la vara a más de uno. Pero al final lo comprendes: que no hay consejos, que hay que vivirlo.

Pero, como soy una persona planificadora (en exceso, pero bueno, qué le vamos a hacer), he hecho este blog que espero le pueda servir a los estudiantes o trabajadores que vengan a Bergen.

Una cosa sí os aconsejo: dejad el paraguas en España. De poco sirve aquí. El mejor uso que le he dado a mi paraguas ha sido ponerlo de "toldo" en la ventana en verano para poder estudiar.

Nunca en mi vida he visto tantos paraguas rotos como en Bergen, que aquí cuando dice de llover, sólo hay dos modalidades: calabobos ligero que molesta pero no moja demasiado o la tormenta perfecta. Llueve de lado y no hay paraguas que te libre del chaparrón. Es mucho más práctico llevar un buen calzado de Goretex o algo similar, un buen impermeable con capucha y mochila impermeable. Todo esto es fácil de encontrar en España en tiendas tipo Decathlon.

Lo de la mochila impermeable sí es importante, porque aquí son bastante caras, y en cuanto tengas que llevar el portátil y un par de libros, te das cuenta de la falta que hace aquí una buena mochila, o en su defecto, fundas impermeables para cubrir la mochila.

Sí, siempre llueve en Bergen. La gente que viene del norte de España se adapta enseguida, pero a los del sur y levante nos cuesta un poco más. Pareciera que porque llueve o porque un banco de niebla esconda los montes de la vista ya no se puede salir de casa. Ale, me quedo a pijamear y ver pelis.

Pues no. Hay que cambiar el chip, la vida sigue en Bergen, llueva, nieve o granice.

Además, no ha hecho tanto frío. Este invierno ha sido de los más cálidos que se recuerdan, según los periódicos noruegos, y las temperaturas han sido bastante agradables para lo que yo me había imaginado. Nos libramos de la ola de frío que pasó por el centro y este de Europa.

Y cuando sale el sol, Bergen vuelve a ser un lugar mágico y deseas tener veinte pares de ojos para poder mirar a todas partes. Los noruegos cambian sus semblantes serios y ausentes y se ríen y hablan alto, en el tranvía o en la cafetería de la universidad. Por un momento crees estar en España.

Es increíble lo que cambian las cosas vistas con una luz o con otra.



viernes, 9 de marzo de 2012

Cómo hacer un examen y no morir en el intento




Querido estudiante:

Olvídate de la forma de hacer exámenes en España, que puede resumirse en una carrera contrarreloj donde se espera que vomites el máximo de información posible en dos horas o menos. No. El Norwegian style es diferente. Mucho más relajado y requiere de sentido común.

Hay dos modalidades de examen en la Universidad de Bergen: el take home exam (suele consistir en redactar un ensayo para el cual tienes varios días) y el written exam de 6 horas, que es el más común. Tienes 6 horas, sí, pero eso no significa que tengas que estar sufriendo durante todo ese tiempo.

En los exámenes, que son vigilados por auxiliares de la universidad, puedes llevarte la comida y bebida que quieras, hacer pausas para ir al baño o fumar (te acompañan hasta la puerta del baño para asegurarse de que no haces trampas) y lo único que está prohibido es hablar con tus compañeros en las pausas en otro idioma que no sea inglés o noruego.

Un consejo: no corras. No hace falta. Lee las preguntas detenidamente. Tu primer pensamiento será "No me sé nada, no tengo nivel de inglés para contestar a esto". Ignóralo y vuélvelas a leer. Ya saldrán las ideas y las palabras. Además, en la mayoría de carreras dejan llevar a los alumnos internacionales el diccionario de inglés. Eso sí, lo suelen revisar para asegurarse de que no hay chuletas.

Otro consejo: la pausa es necesaria. Come algo, llévate chocolate, fruta o un sandwich, lo que más te apetezca, pero no es necesario machacarte ni cansarte. La gente va con el tupper como si fueran de picnic y se descalzan para estar más cómodos. Take it easy.

Es importante que, si tienes que escribir un ensayo, organices bien la información, dejando las conclusiones para el final, y no poniéndolas en la introducción porque no es la forma que tienen aquí de hacer papers.

Y, por supuesto, hay que CITAR AUTORES, algo que en la mayoría de universidades españolas no exigen demasiado o pasan por alto. Aquí poner una idea de un autor y no mencionar al autor lo consideran PLAGIO y está muy mal visto, especialmente cuando haces un trabajo (assignment, paper o report). Por eso insisto: olvídate de la forma de hacer exámenes en España vomitando información, y trabaja la estructura. Más abajo he puesto un link para los que no sepan la forma internacional de citar, que viene explicada perfectamente.

Otro detalle genial es que las hojas de examen son hojas de calco, como las típicas de rellenar formularios. Cada hoja tiene dos ejemplares de calco, las dos primeras hojas se las queda el profesor y la tercera te la quedas tú, de forma que conservas una copia de tu examen por si no te acuerdas después de lo que escribiste. También te dan folios a modo de borrador.

Una vez termines, troquelas las hojas, previamente numeradas, y separas los tres ejemplares de examen. Entregas los dos primeros y te quedas el tercero (donde el calco no es tan fuerte ni tan fácil de leer, pero bueno). Con tu tarjeta de estudiante, firmas en la lista al lado de tu nombre y otro de los vigilantes firma para confirmar que has entregado el examen.

Y listo.

Para más detalles:
-Spark Notes o cómo tener un poco de ayuda si no tienes mucha experiencia haciendo trabajos en inglés (es del estilo rincón del vago pero más currado). Pero recuerda que los profesores no son tontos ni tan pasotas como en España. Si te copias algo de internet, lo descubrirán. Ellos también saben usar Google. :-)

miércoles, 25 de enero de 2012

Mi vida ha de tener banda sonora...

... porque no quiero llevar una vida en la que no suene una orquesta de fondo al compás de mis pasos. Porque necesito la música, que teniéndola, todo lo demás da un poco igual.

Desde que me levanto por las mañanas hasta que me acuesto, a mi estado de ánimo le corresponden sus cien canciones, todas diferentes. Para bailar o para tomarse un té mirando cómo nieva por la ventana, para esperar el tranvía, para ir a clase o al supermercado, para arreglarme antes de salir o para limpiar mi minúsculo apartamento... para planear viajes, ya sea sola, acompañada o imaginando el día en que me vuelva a montar en el coche de Louise.

Ya. No sabéis lo que pasa en el coche de Louise. Esperad, necesitaréis esto de fondo:


Últimamente no me apetece escuchar "mi música" de siempre, y ando descubriendo nuevos artistas (gracias, Pep Mirambell y Louise por las recomendaciones). Me entretengo escuchando coincidencias entre sus canciones y mi vida que me arrancan de cuando en cuando una sonrisa... Jean Paul, Dan Mangan, César Pop o Sinestesia, o bien las bandas sonoras (of course) de toda la vida de John Barry, Morricone, John Williams, Yann Tiersen, o las bandas sonoras de películas de viajes que voy descubriendo, como The Darjeeling Limited o Eat Pray Love.

Hoy no hay canción dedicada. Mejor un tema para concluir la semana, tras cigarrito, manzanilla y reflexión, dejando de un lado lo malo y guardando lo bueno:


So I reach but it hurts, it kills, it screams,
And it fills my heart with chills
And I take my pills
But I'm still tired of sleeping with the light on...
...

So I gave up all my wretched thoughts
And left them out for the less fortunate
And at the gates I'll skip the queue
Life's not living 'less you're sure to make it through...

jueves, 12 de enero de 2012

The Spring semester has just began...

Como bien decía Emiliew en el anterior post, el segundo cuatrimestre se disfruta más. Es natural. Ya lo tienes todo dominado, sabes a qué edificio tienes que ir para pedir qué, o qué autobús coger para llegar a tal sitio, y respondes en noruego sin darte cuenta aunque no hayas estudiado el curso. Tienes más tiempo para emplearlo en el ocio. Esta semana está llegando mucha gente a la residencia y Fantoft ya no será el escenario de Cargo. La Welcome Party en el Fantoft Klubb de este viernes promete derretir la nieve que está cayendo ahora mismo.

Pero, queridos erasmus, no todo es ocio (para la mayoría sí, pero bueno, cada cual tiene sus prioridades). Una de mis prioridades es viajar todo lo que pueda. Y me guste o no, para viajar se necesita dinero, y saber ahorrar.

Entre el alquiler de la residencia, el bono transporte, la comida y muy esporádicos y contados lujos (alcohol o tabaco), un estudiante en Bergen se gasta, viviendo austeramente, entre 600 y 800 euros al mes. Normalmente 600, pero siempre hay que prever un margen para imprevistos. Eso sin incluir los libros, fotocopias de artículos y otras cosas que difícilmente te van a regalar. Es una barbaridad. Incluso trayéndote las cosas caras de España o comprándolas en el duty free. Y las becas son irrisorias, a no ser que estudies en una universidad andaluza (si lo llego a saber...).

Algunos consejos si vienes de erasmus:
-Ahorra. Mucho.
-Mirar qué beca dan en la página oficial del BOE.
-Ponerte en contacto con gente de tu carrera que haya estudiado aquí. Ver si tenéis asignaturas en común y preguntar si te pueden dar, prestar o vender los libros y los compendium de artículos.

Sin embargo, hay cosas más asequibles para estudiantes, como el gimnasio de la Universidad de Bergen, que cuesta 890 NOK (116 € a fecha de hoy) durante 6 meses. Tienes acceso a todas las instalaciones, puedes apuntarte a clases, deportes o ir a la piscina. Así que lo saludable en Noruega sale barato.

Y, poniendo al día mi libreta de gastos (fundamental, sobre todo para personas despistadas como yo que no saben ni dónde tienen la cabeza), me he acordado de mis padres. Este año estoy aprendiendo mucho de economía.

¿Y quién me ha enseñado lo que sé de economía? ¿Keynes? ¿Marx?
No. Mi padre y mi madre.

Ni el Estado, ni la universidad, ni leches. Es gracias a ellos que tengo el privilegio de estar aquí, y aunque los hijos a menudo pecamos de despistados o desagradecidos, siempre viene bien recordarlo. Y si es con una canción de Fabian, mucho mejor.




¿Triunfador? Yo te diré
Lo que es ser un triunfador:
Es un tipo que trabaja
Once horas al día
Y es capaz de salir
Y de tomarse una cerveza
Sin derrochar mal humor
Sin que le estalle la cabeza
Eso es ser un triunfador,
Eso es ser un triunfador.

Y vestir a sus hijos
Y pagar la hipoteca
Y esperar por las becas
Y cerrar bien los grifos
Eso es ser un triunfador
Eso es ser un triunfador.

¿Triunfadores? yo te diré
Quiénes son mis triunfadores:
Son personas corrientes
Que cuidan de personas
Y que pasan las horas, los días, los meses
Encajando reveses
Y cometen errores
Y siguen siendo personas.
Esos son mis triunfadores,
Esos son mis triunfadores

Y vestir a sus hijos
Y pagar la hipoteca
Y esperar por las becas
Y cerrar bien los grifos
Eso es ser un triunfador
Eso es ser un triunfador

viernes, 6 de enero de 2012

Y, sin embargo, llevaba la marca del Sur...


El norte.
Mira más hacia el norte.
Camina contra el viento con las mejillas rojas.
Busca el camino escarpado. Síguelo.
Es el más corto.
El norte es mejor.
Cielo de invierno con llamas, sol
milagroso en la noche de verano.
Camina contra el viento. Escala montañas.
Mira hacia el norte.
Más a menudo.
Este país es largo.
La mayor parte es Norte.

(Rolf Jacobsen).





Y tras una breve pausa, superados los exámenes y bien celebradas las vacaciones, vuelvo al norte, recordando la película Los amantes del círculo polar, estudiando el mapa de Noruega, planeando mi verano en Lofoten y leyendo estos poemas en un libro de fotografías de auroras boreales que le he regalado a mi madre. Lo único que sé es que tengo que seguir el camino. Los planes van cambiando sobre la marcha y a velocidad de vértigo, teniendo como única certeza el futuro incierto y siendo el norte de mi brújula el Sur, aunque ahora tenga que desviarme del camino durante un tiempo. Alguien me dijo: "No has venido al mundo equivocado, has venido a un mundo que resiste. Tú tienes el poder de hacerte libre", y sé que debo usarlo. Volaré alto y sin miedo a perderme. Para no tener que preguntarme jamás "¿Y si...?".


Si una estrella te llama, síguela.
Si te lleva a una ciénaga, encontrarás cómo salir;
pero si no la sigues,
siempre te preguntarás
si aquella no era tu estrella.

(Friedrich Hebbel).


Sobre la cima
de un monte, a medianoche,
me mostró las estrellas encendidas.
Era un jardín de oro
con pétalos de llama que titilan.
Exclamé: - Más...

(Rubén Darío).


Va hacia el norte la bandada de gansos,
hacia la tierra en que nacen las fábulas,
donde el día reposa y sueña encantos
al fulgor suave del sol de medianoche.

(Vilhem Krag).


Y mi canción para el avión...

miércoles, 19 de octubre de 2011

Postcard interchange

¡Hola!

Tras una demora considerable, he vuelto. Esta noche me voy a Oslo de excursión, pero este finde me dedicaré a escribir postales para las chicas que ya me han escrito a artemisavalver@gmail.com para pedirme que les envíe postales de Noruega.

Si también quieres una postal de Noruega y me ayudas a decorar las paredes de mi cuarto, aporta tu pequeña parte del mundo escribiéndome un email y diciéndome tu dirección.

Y para terminar, como hoy no estoy inspirada y voy a pasarme 14 horas en un tren y apenas 10 en Oslo, me gustaría citar del Cultural de Nerea (preciosa la postal de Zaragoza, ¡gracias de nuevo!) las frases de viajes, que tanto me gustó leer en su día:


  • Se viaja no para buscar el destino sino para huir de donde se parte.
    Miguel de Unamuno (1864-1936) Filósofo y escritor español.
  • Viajar es imprescindible y la sed de viaje, un síntoma neto de inteligencia.
    Enrique Jardiel Poncela (1901-1952) Escritor español.
  • Por naturaleza, los hombres gustan de ver cosas nuevas y de viajar.
    Plinio el Joven (62-113) Escritor romano.
  • Aquel que quiere viajar feliz, debe viajar ligero.
    Antoine de Saint-Exupery (1900-1944) Escritor francés.
  • Yo no viajo para ir a alguna parte, sino por ir. Por el hecho de viajar. La cuestión es moverse.
    Robert Louis Stevenson (1850-1894) Escritor británico.
  • El que emplea demasiado tiempo en viajar acaba por tornarse extranjero en su propio país.
    René Descartes (1596-1650) Filósofo y matemático francés.
  • jueves, 15 de septiembre de 2011

    Menos tropiezos

    Tras una semana de sol, cervecita, comida de mi madre (¡dios mío!) y ver a mis amigos, he vuelto a la lluvia en mis zapatos, a los letreros ininteligibles, a los precios por las nubes. Os echaré de menos.

    Pero me he venido con otro ánimo. No es lo mismo salir de tu país sola por primera vez hacia lugar desconocido que saber que cuando llegues tendrás amigos esperándote y una compañera maravillosa que te preparará la comida. Es una lástima que vaya a irse en octubre, porque me encanta. Tal vez seamos futuras compañeras de piso dentro de un par de años, pero no lo diré en voz alta para no ser gafe.

    Me he traído comida, lentejas (aquí están carísimas, por dios), tabaco de liar con papel y boquillas, un botiquín con frenadoles e ibuprofenos y agua oxigenada y tiritas, que nunca se sabe (y también alcohol de 96º, aquí no te lo venden ni en farmacias, temen que los adolescentes e incluso los adultos lo compren para bebérselo), pero se me ha olvidado el mucolítico. Hacedme caso, y más si fumáis, traed un buen botiquín contra resfriados.


    Ya he empezado las clases de noruego. No me entero de nada. Menos mal que no necesito los créditos y lo estudiaré por amor al arte. Aunque sí recomiendan saber noruego a la hora de buscar trabajo, y además de consultar en Adecco y otras empresas de
    trabajo temporal, estaría bien tener un currículum europeo rellenado e impreso para ir repartiendo por los sitios interesantes. Los consejos del SiB para estudiantes que buscan trabajo son muy útiles.

    Por fin estoy asentada. Dice mi madre que eso es muy bueno, porque significa que allá donde vaya, sabré hacerme mi "nido" para estar a gusto. Ya he tenido tiempo de pedir al SiB que me cambien la cama vieja por una nueva y dejar de destrozarme la espalda, estudiar noruego, escribir un cuento que empecé hace tiempo y que quiero terminar esta semana... y ahora miro por la ventana y veo las nubes alejarse.

    No me lo puedo creer, creo que hoy veré el sol.



    La próxima entrada será a propósito del intercambio de postales que quiero hacer. La idea me la dio Ladynere en su blog, El cultural de Nerea. Idea básica: escribidme un email a artemisavalverde@gmail.com con vuestra dirección postal y os mandaré una postal de Noruega, y si os apetece podéis responderme con una postal/foto/carta que retrate bien vuestra ciudad o alguna ciudad que hayáis visitado y os haya gustado.

    Y os dejo esta canción de Beirut que me acompaña cada mañana...


    sábado, 27 de agosto de 2011

    Consejos de navegación

    He estrenado sección en el blog, en el menú lateral izquierdo: Cómo venir a Bergen, lleno de consejos sobre el transporte, alojamiento y organización del viaje.

    En un principio lo hice para los amigos que quieren venir a visitarme, pero lo he ampliado para que toda persona, joven o mayor, enérgica o tranquila, urbanita o deportista, estudiante o trabajadora, encuentre aquí información útil.

    Si sabéis de más páginas interesantes o soluciones baratas de viajar, no dudéis en recomendármelas en este blog y yo las iré añadiendo a la sección de consejos.

    (Si no actualizo más, es buena señal: estoy estudiando).

    jueves, 18 de agosto de 2011

    Check List

    Comprobar que te has registrado correctamente en todas las aplicaciones online de tu universidad de acogida, ir al super, recordar además que tu universidad de origen también te mandó de viaje con un montón de papelitos muy monos con su membrete y su sello, volver al Ikea a preguntar por el famoso y añorado mocho o fregona (mop, in English, you know), asegurarte de que las asignaturas que escogiste antes de venir son las que quieres estudiar, comprar leche y café, y si sobra pasta, un pack de cerveza Hansa, plantearte si te conviene más hacer el curso de noruego o apuntarte a English Language I porque la profesora mola un montón, recordar que el día 26 vamos todos los erasmus a la comisaría a registrarnos, y que si no llegas pronto te va a tocar hacer una cola...

    Y salir de fiesta, claro.

    La vida erasmus es agotadora, y muy cara si vienes a Noruega. Echo de menos mi casa, la suciedad del Republikka y la oscuridad del Íberos con su quinto de cerveza fresquito a 0,50€. Esto es duro, os lo digo en serio. Ya estoy planeando dónde poner mis cubas de cerveza para empezar a hacerla el mes que viene, y otros compañeros se encargarán del vino.

    Tengo que racionarme el tabaco que me queda, porque aquí el paquete de 50gr. de tabaco de liar con boquillas y papel cuesta alrededor de 25 €, y el paquete normal de 20 cigarrillos cuesta 8 € sin importar la marca (todas las marcas de tabaco tienen el mismo precio, no entiendo por qué... algo de los impuestos indirectos, imagino). Estoy por pillarme un vuelo de 8€ a donde sea sólo para ir a comprar al duty free, y no es coña. Si venís a visitarme, ya sabéis cuál será mi principal encargo. =)

    Había pensado ir hoy a hacer fotos, pero se ha nublado, cosa muy típica. Aquí se nubla, llueve o hace un sol mediterráneo de agosto en intervalos de 5 minutos.

    Tengo clases los lunes y viernes, empiezo la semana que viene y las asignaturas que he cogido prometen. Aquí los profesores se presentan el primer día de clase y te dan un papel con la descripción de la asignatura, el horario y un pequeño calendario con los temas que se van a tratar en cada clase. ¡Organización al máximo!

    Las facultades también están increíblemente bien organizadas. En edificios diferentes, con organización y normativas diferentes, todo muy compartimentado, como un mueble escandinavo.

    Aún no he tenido tiempo de conocer a muchos noruegos, pero el personal de la universidad es en general atento, encantador y muy comprensivo. La chica que me envió por fax mi confirmación de llegada me dijo que se iba a casar en Málaga y que tenía muchas ganas de conocer Nascha. Le pedí que me lo deletreara y se refería a Nerja. Y preguntándole por la posibilidad de que el gobierno noruego de algún tipo de ayuda económica a los erasmus que venimos aquí, me dijo que no había ninguna, sólo para los países en vías de desarrollo, y al decirle lo que mis amigas andaluzas tienen de beca, me dijo sonriente: "Tendrás que mudarte a Andalucía".

    Y no es mala idea, la verdad.

    Y para terminar, una demostración de alteridad que aprendes cuando estás fuera y ves cómo los demás europeos ven tu país: que a una chica griega de 22 años un noruego le diga que en su país deben "trabajar duro para salir de la crisis", así, como si la hubieran montado los trabajadores. Ayer me enteré de que en Europa somos considerados unos PIGS (Portugal, Italy, Greece y Spain), y os recomiendo encarecidamente que veáis este documental de unos periodistas griegos, al que mi compañera Helena le ha dado el visto bueno histórico y político, asegurándome que no hay manipulación de información ni exageración. Y atención al término "deuda odiosa", que tiene tela.

    Debtocracy - Χρεοκρατία - Deudocracia, por Katerina Kitidi y Ari Hatzistefanou.


    NB: Noruega no está en la UE, así que no será tan buena como dicen los alemanes y franceses que he conocido aquí.

    NB2: No sé quién ha visitado este blog desde Rusia, China y USA, pero le doy las gracias (me encanta mi mapa mundi de visitas).

    miércoles, 10 de agosto de 2011

    Ideas trasnochadas de una llegada

    Sonando por aquí... "Caminando en círculos".

    Y siguen sonando canciones increíbles, de fuga para hacer maletas, canciones que llevo en el corazón, como a todos, ya lo sabéis. Menos mal que nos une la música, a pesar de las restricciones de spotify y derivados.

    Ahora mismo estoy asimilando mucha información, y poco puedo contaros. Aquí todo es verde, eso sí que os lo cuento. De un verde que no se puede ver en cualquier parte, porque aquí hasta el aire si te fijas tiene algo de glauco. Las casas de colores diseminadas por todo el paisaje rocoso se apiñan en las laderas, a punto de caer al agua en cualquier momento.

    No tengo jet lag, pero casi. Un dolor lacerante en los ojos de llorar en el avión y quedarme con careto de muerta el resto del día, un llorar de impotencia, de querer desatomizarme y volver a recobrar forma al lado de vosotras, mis chicas, una impotencia por esforzarme por mostrar una sonrisa de cuerno a cuerno, como le prometí a alguien que haría, y que haré, para que pueda decir con orgullo que dejé mi palabra cumplida.

    Ya sólo me quedan algunas ideas inconexas que os contaré por aquí, sin ampliar todavía (tengo tanto que ampliar...). Es que todavía estoy muy verde, pero verde española, así no me tengáis en cuenta que no de pie con bola. No conozco apenas las monedas ni la extraña dirección de la corriente del Labrador (me ha dicho un señor en el avión que gracias a esa corriente no hace tanto frío por aquí... menos mal), pero allá voy.

    El viaje ha empezado bien, creo. Al salir de mi casa, de la casa de la que tanto digo que quiero independizarme, me he echado a llorar. Luego me he dormido en el coche camino del aeropuerto, como un bebé. Y al despertar... ¡sorpresa! Estaba enfrente de un bar que se llama Las Vegas, en alguna parte... jejeje.

    Pero luego he conocido el estrés, el de verdad. Odio los aeropuertos. Barajas, concretamente. Es deshumanizador, tanto acero y cristal y tanta gente perdida y desamparada. Casi me da un algo.

    No todos son así, he de ser justa. El aeropuerto de Oslo es manejable, y el de Bergen pequeño y acogedor, con todos los letreros bien puestos, y puedes saber con un solo vistazo dónde empieza y dónde acaba, por dónde salir a fumar y volver a entrar si quieres algo de la cafetería.

    Creía que sabía lo que era un momento duro, pero me equivocaba. Es duro despedirse de las personas a las que se quiere, es duro dejarlas ir y que te dejen marchar, es duro llegar tras un día agotador y querer ir a un supermercado o conectarte a Internet para decirle a todos que estás bien, y no tener las claves de acceso. Puedo decir con el orgullo de mi juventud y enarbolando mi bandera de inexperta de la vida que venía acojonada, triste y que nunca lo he pasado peor.

    Entonces he logrado llegar a la Fantoft, mi residencia, que en realidad es un conjunto de edificios (si esto tiene recepción aún no la he encontrado... sólo he encontrado una cocina con diez españoles dentro y uno destilando vino, y el sitio del wifi que va y viene). He llegado arrastrando las maletas, o tal vez las maletas me arrastraban a mí, y he conseguido girar la llave. El número de la habitación era 352 y estaba escrito con boli debajo del número 350. "Qué raro", he pensado.

    Al entrar, me encuentro con una chica tan sorprendida como yo. Se llama, digamos, Helena, es griega, tiene 22 años y hace las prácticas de odontología aquí. Es mi compañera de cocina y de baño, y ahora mismo estará durmiendo y espero que no oiga el tecleo.

    Le cuento a Helena un poco de dónde soy, qué hago con mi vida, cómo he venido a parar aquí y que me habían dicho que esta era mi habitación. Se ha mostrado sorprendida porque no la habían avisado. Acto seguido, me enseña la cocina, el baño, mi armario y mi cuarto (todo genial menos el baño, que es muy raro y minúsculo, pero aquí son todos así). Y este ángel griego ha cogido y me ha dicho: "Oye, seguro que tienes hambre, voy a hacerte la cena".

    Y me ha salvado la vida.

    Así que tranquilas y dejad de llorar, (y de hacerme llorar a mí con los emails y los privados, jo) y sabed que he venido a parar a un buen sitio.

    Nos ha comentado un veterano (colega del que destilaba el vino) que este año somos demasiados españoles, y tendemos a ser gregarios con los de nuestra cultura cervecera. Los noruegos que vienen a la residencia son de primero de carrera. Madre mía, nos los vamos a comer... creía que el objetivo de la Semana del Mentor es lúdico-didáctico, pero más alcohólico que lo anterior.

    Y todos los viernes hay fiesta en el club Fantoft. Así que de llorar nada, joder.

    miércoles, 22 de junio de 2011

    El periplo noruego


    Los periplos, en la Antigüedad, eran relatos de viajeros y marinos que constituían verdaderas guías de navegación arcaicas, no mapas geográficos, pero sí consejos de navegación de cabotaje: evita esta costa rocosa, descansa en esta cala, rehuye a los Lestrigones. A un experto marino griego de la Edad Antigüa, un viaje podía resultarle emocionante o necesario rezando a los dioses porque su cuerpo llegase a tierra y no se hundiera en el océano sin rito funerario. En cualquier caso, siempre era terrorífico por la cantidad de peligros y la incertidumbre, en contraposición a los viajes hoy día. La palabra periplo fue evolucionando y adquiriendo nuevos significados (RAE):

    periplo.

    (Del lat. periplus, y este del gr. περίπλους).

    1. m. Viaje o recorrido, por lo común con regreso al punto de partida.

    2. m. Recorrido o trayectoria espiritual de una persona.

    3. m. En la geografía antigua, circunnavegación.

    4. m. Obra antigua en que se cuenta o refiere un viaje de circunnavegación. El periplo de Hannón.



    En un mes aproximadamente me voy de beca Erasmus a Bergen, Noruega. Por Dios, hace unos meses ni siquiera conocía ese nombre, y mis conocimientos de los países escandinavos se limitaban a lo poco que sé de mitología nórdica y a las novelas de Stieg Larsson. Y sin quererlo ni buscarlo, acabaré allí haciendo mi cuarto año de carrera.

    Este blog será mi periplo, mi arcaica carta de navegación para que todo aquel que necesite alguna guía o consejo pueda encontrar alguna respuesta por aquí, y también para que mi gente me siga la pista. Pensaba empezar a escribir más adelante, casi cuando estuviera a punto de tomar el avión, porque todo lo que hago ahora me sabe a despedida y no quiero despedirme. Pero lo cierto es que llevo tiempo preparando el viaje, y ahora toca ultimar detalles.

    No he estado sola, también he de decirlo. Un colega de la carrera, G., me ha dado todo tipo de consejos y advertencias que me han ayudado a empezar con buen pie y no cagarla estrepitosamente, algo muy pero que muy fácil cuando solicitas una beca Erasmus. Si extravías un puñetero papelito, estás perdido. Sus consejos, de forma indirecta, también formarán parte del periplo noruego.

    A mi gente les tengo que decir muchas cosas todavía. Que este es el mejor medio que se me ocurre ahora mismo para no perder el contacto. Que no puedo llevaros conmigo sino con palabras.